blector

reflexiones de un lector anónimo

Precios, gangas y demás…

SeñorasEstas dos señoras de la izquierda, junto con otros muchos otros congresistas de diverso jaez, han aprobado hoy una ley que liberaliza el precio de los libros de texto, manteniendo fijo el del resto.

Esta medida no parece satisfacer ni a parte del Congreso, ni a editoriales ni a libreros. Lo que pasa es que nadie se ha preguntado si satisface a quien los va a comprar: vamos, al lector. Porque los libros de texto se han convertido, en los últimos años, en una fuente de ingresos excepcional para unas cuantas editoriales, mientras que para los padres han sido un calvario año tras año. A las grandes superficies les ha venido estupendamente, claro, porque las recaudaciones de cada curso escolar deben ser escandalosas. Y, sin embargo, los pequeños libreros, esos seres ninguneados y despreciados hasta por sus ‘hermanos mayores’, son los que siguen perdiendo clientes al no poder soportar la política de descuentos.

Ahora, con esta liberalización, los grandes comercios acapararán aún más el mercado mientras las pequeñas librerías, al no poder competir cuantitativamente con ellos, perderán una porción (otra más) del pastel.

Por eso me hace gracia ver a esas dos señoras tan emperifolladas, tan acicaladas, exponiendo la tesis de que el precio libre de los libros de texto beneficiará a todos. Seguramente ninguna sabe cuánto cuesta uno de esos manuales, lo mucho que hay que desembolsar para enviar al niño al cole pertrechado con ese ejército de biblias del saber.

Y pienso en las librerías pequeñas, que han venido sobreviviendo gracias a los septiembres de muchos años, que han cedido terreno al material de papelería para poder subsistir, y me parece que la culpa no es de esas señoras, sino mía. Mía por ir a Fnac a comprar un libro, cuando podría pedírselo al librero de la esquina. Mía por acudir a la Casa del Libro pensando que seguro que tendrán éste o aquél ejemplar, cuando debería haber paseado hasta la librería de -pongamos- Pepe y encargárselo, teniendo una charla con él. Porque, al fin y al cabo, es lo que hace mi madre con el charcutero o el frutero: va, compra y tertulia.

Tal vez sea que no hay ya mucho interés en depatir con un librero. Quizá por falta de ganas. O de temas en común…

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3 noviembre 2006 Posted by | Editoriales, Librerías, Libros, Noticias | Deja un comentario

Escaparatismo

ManiquiNo deja de ser curiosa la diferencia entre una gran librería y una gran cadena de librerías. La Casa del Libro, con diez (por ahora) tiendas abiertas, es una de las mayores cadenas de librerías del país, por no decir que la única. Esto, claro está, entendiendo una cadena de librerías como un gran comercio al por mayor dedicado, en este caso, únicamente el libro.

Por otro lado, tenemos una gran librería como La Central, con tres tiendas en Barcelona y una en Madrid. Todos los que las conozcan (cualquiera de ellas sirve) sabrán que se distingue por un buen stock, un fondo bastante considerable y, en general, un cierto ‘buen gusto’ literario que se aprecia mucho en estos tiempos que corren.

Basta entrar en sus respectivas páginas web para darse cuenta de las diferencias, sutiles pero evidentes, que separan uno y otro concepto de negocio. En el apartado de novedades de la Casa del Libro se encuentran, por ejemplo, lo último de Tusquets, Alfaguara o Seix Barral; vamos, lo más granado… para el bolsillo de los grandes grupos. En La Central tenemos una biografía de Virginia Woolf en italiano, opúsculos sobre Sade,un ensayo de Roberto Bolaño o las ‘Collected Stories’ de Flannery O’Connor en la colección Library of America.

No es cuestión de pedantería literaria. Yo, sin ir más lejos, no leo en italiano, ni en inglés, ni en ninguna otra lengua que no sea en castellano. Pero sí aprecio el esfuerzo de un librero por acercarme esos libros extranjeros que pocas veces encuentran acomodo en las estanterías de las librerías patrias. No es cuestión de pedantería literaria, repito. Es sólo cuestión de gusto. O de falta del mismo.

31 octubre 2006 Posted by | Librerías | Deja un comentario