blector

reflexiones de un lector anónimo

Reglas de etiqueta

SmokingYo no sé nada del mundo editorial, vaya esto por delante. Tal vez esta ignorancia sea un serio problema, un inconveniente insuperable que debería luchar por solventar. Podría leerme religiosamente todos los suplementos culturales, estar al tanto de los movimientos de los distintos grupos (fichajes estrella y demás), hacerme amiguete de algún crítico, pseudo-crítico o aspirante-a-crítico o… en fin, se me acaban las opciones.

El caso es que podría estar más enterado de lo que estoy, pero soy muy feliz siendo un simple lector. A mí, la verdad, qué editorial publique a Fulano me da lo mismo; no me importa si a Mengano le han pagado una millonada por irse a Planeta o Alfaguara; y no me interesa ni lo más mínimo quién es amigo de Zutano o quién no.

Supongo que la sucesión de generaciones, que la muerte del padre y demás, se cumple en literatura como en todos los otros aspectos de la naturaleza humana. Tal vez con más ahínco, en realidad. Lo digo porque asisto casi todos los días a una lucha sin cuartel por proclamarse pope supremo de la narrativa, de la crítica o de la opinión española. Y, la verdad, creo que todo es lo mismo: mismos perros con distintos collares.

No creo que para ser una autoridad en Literatura haya que estar al tanto de las menudencias sociales del mundillo que rodea a la escritura. Creo que hay que leer: mucho, pero mucho, de todo y, en la medida de lo posible, leerlo bien, con inteligencia y perspicacia. Todo lo demás sólo sirve para tratar de conseguir la pole position en las próximas elecciones a Conocedor Supremo de Todo lo Concerniente a la Literatura. Las amistades, las comidillas, los cotilleos, las puñaladas y las habladurías estarán muy bien para conseguir un contrato, pero flaco favor hacen a los libros. A los de verdad.

Por eso no me interesa nada todo lo que concierne a la mayoría de aspirantes a escritores, críticos, reseñistas o articulistas. Me gusta leer y hablar de lo que leo. El resto es paja.

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2 noviembre 2006 Posted by | Autores, Lectores | 1 comentario

Aquí huele a humo

Álvaro PomboParece que los del Planeta se han querido poner las pilas después del affaire Pau Janer / Marsé del año pasado. Así que han decidido (¿por votación? Jeje) otorgarle el premio a un escritor de fuste, con trayectoria, como para justificar que se lleve los miles de euros del bote.

Todo esto no tiene mucha importancia, si no fuera porque detrás debe tramarse alguna operación comercial de alto secreto. O no tan alto, ni tan secreto, porque parece claro que Anagrama acaba de perder un autor de esos que, sin sanearles las cuentas con un solo libro, es de los que mantienen las arcas a un nivel aceptable. Al menos, para una editorial ‘modesta’ como es ésta.

Pero el caso es que parafernalias como la del Planeta sólo sirven como muestra del desastroso panorama literario (editorial, tal vez) español. Más de 75.000 títulos al año y sólo unas docenas de autores que, repartidos en las cuatro grandes editoriales… perdón: cuatro grandes grupos de comunicación, se dividen el pastel de las ventas.

Aunque imagino que la culpa es solamente de los lectores, o de los sedicentes lectores, que se acercan a Fnac o a El Corte Inglés preguntando por el último premio Planeta, no importa quién sea él o ella: algo han de regalar a su marido / mujer / jefe / amigo invisible…

27 octubre 2006 Posted by | Editoriales, Lectores | Deja un comentario

Nuevas caras

LiborsÚltimamente se ven muchas nuevas caras en el panorama literario. Esto parece raro cuando desde todas partes no hacen más que bombardearnos con la idea de que el sector editorial se va a pique año tras año.

Quizá lo único que se va a pique sean los lectores, que son los que disminuyen de verdad años tras año: sólo hay que echarle un vistazo a los índices que publica el Gremio de Editores, o cualquier otro similar.

¿El porqué de todo esto? Supongo que las editoriales siguen vertiendo lágrimas mientras sus departamentos de marketing trabajan a todo gas para colocarnos durante las navidades que se avecinan unas docenas de novelones a-históricos, búsquedas del grial sin ton ni son y demás zarandajas.

Entre toda esta morralla literaria, surgen (en tiempos recientes como setas) editoriales pequeñas, independientes -póngase eso entre comillas-, que se arriesgan con la publicación de algunos títulos de los que apenas se venderán unos cientos de ejemplares y que pasarán por las mesas de novedades con la misma rapidez con la que un fumador se echa el pitillo del mediodía en su trabajo.

Pese a todo, hay que estar agradecidos a todos esos suicidas que nos transforman las visitas a las librerías en algo un poco más llevadero.

27 octubre 2006 Posted by | Editoriales, Lectores, Libros | Deja un comentario